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  Grupo Fanapel reabre planta de Zárate de Celulosa y
se consolida en la región
   
Artículo extraído del suplemento “Café & Negocios” del diario “El Observador”  
(edición correspondiente al domingo 14 de julio de 2002).  
Redactor responsable Antonio Juambeltz  
   

La firma uruguaya dueña de Celulosa Argentina puso en marcha la planta de Zárate ante la expectativa de mayores ventas

Con la reapertura de la planta de Celulosa Argentina, en la localidad de Zárate, el grupo uruguayo Fanapel –propietario del 82% de la empresa bonaerense– busca consolidarse en el mercado del vecino país y aumentar las exportaciones desde allí hacia el resto del mundo, apoyándose en la ganancia de competitividad que trajo aparejada la devaluación del peso argentino.

A partir del año próximo Celulosa Argentina proyecta concretar exportaciones anuales de entre US$ 10 millones y US$ 12 millones. Medido en volumen físico, esto implicaría aumentar la producción en casi 30% respecto a 2002, pasando de 64,5 mil toneladas de papel este año a 83 mil proyectadas en 2003.

Pero la reapertura de la planta de Celulosa en Zárate –que estaba detenida desde 1999– se decidió no sólo por la expectativa de exportar más, sino también por las buenas previsiones de ventas en el mercado interno, explicó a Café & negocios el gerente comercial de Fanapel, Gonzalo Goñi.

Antes de que se abandonara la convertibilidad, el mercado argentino era importador de papeles. Sin embargo, “el escenario del día después de la devaluación marcó que los agentes tengan incertidumbre en cuanto al valor del tipo de cambio, y los que estaban importando papel ahora se vuelcan a comprar el producto en el mercado local”, sostuvo.

Así pues, la previsión de Fanapel –que adquirió la mayoría de las acciones de Celulosa en octubre de 2000– es que el 80% de la producción de la planta de Zárate se destine al mercado interno, y el restante 20% a los mercados externos. Entre los principales destinos de exportación de Celulosa se encuentran Chile, Bolivia, Paraguay, Estados Unidos, México y varios países de América Central.

Esta estructura de ventas es distinta a la de Fanapel, que “exporta dos tercios de su producción, mientras que el otro tercio se destina al mercado uruguayo”, explicó Goñi.
 
La estructura de Celulosa
 
Celulosa Argentina cuenta con dos fábricas en Argentina. Ambas están cerca del río Paraná, aunque en distintas provincias: una está instalada en la localidad de Capitán Bermúdez (Santa Fe) y la otra se ubica en Zárate (Buenos Aires).

Para reabrir esta última planta, no se requirió una inversión inicial importante. “En todo el lapso en que estuvo cerrada se tomó la decisión de mantenerla en condiciones para operar en cualquier momento”, explicó Goñi.

Es por ello que tampoco se requerirá una gran contratación adicional de trabajadores. A los 440 que ya emplea Celulosa Argentina se le agregarán unos 40 operarios adicionales, estimó el ejecutivo.

Ambas fábricas se especializan en la producción de papeles de impresión y escritura no estucados. Su uso es para cuadernos, formularios, facturas, fotocopiadoras, impresión láser, impresión offset .

La producción es distinta de la de Fanapel, que produce papeles estucados. Este papel se utiliza para tapas de revistas, folletería con brillo, y para algunas revistas o libros. No obstante, en algún tiempo Fanapel también compitió con Celulosa, especialmente en la producción de papeles para fotocopias. “En estos momentos no estamos exportando hacia Argentina ese tipo de papel”, comentó Goñi.

Un “punto de inflexión” para la papelera argentina

“El ejercicio cerrado el 31 de mayo de este año marca un cambio sustancial en materia de resultados con lo que había sido la realidad de nuestros balances en los últimos 16 años. En efecto, en estos 12 meses se logró una ganancia operativa de $ 4,8 millones (pesos argentinos) y una ganancia neta después de impuestos de $ 3,1 millones. Este resultado positivo marca un hito trascendente que significa un punto de inflexión respecto a la situación anterior”. Así resumía el presidente de Celulosa Argentina, Ricardo Zerbino, a sus accionistas el balance anual de la firma cerrado el 31 de mayo de 2001, según el acta de Directorio N° 1305 del 8 de agosto de ese año.

En esa fecha hacía casi un año que la Corporación Inversora de Capitales (del Citigroup) le había vendido a Fanapel Investment Corp el paquete mayoritario de Celulosa Argentina. Éste correspondía al 82% del total de las acciones. El restante 18% de las acciones cotiza en la bolsa de valores de Buenos Aires.

Hoy, a casi dos años de esa adquisición, Celulosa Argentina sigue aumentando su producción y sus ganancias. De acuerdo al balance semestral comprendido entre el 31 de mayo y noviembre de 2001, la firma dio utilidades netas por 2,5 millones de pesos argentinos. A la fecha de cierre del balance, esta cifra era igual en dólares, debido a que todavía estaba vigente el Plan de Convertibilidad en el vecino país.

Pese a la devaluación de la moneda producida en enero de este año, los ratios financieros de la firma siguieron estables. Así, la liquidez –es decir, el activo expresado como proporción del pasivo corriente– se situaba en 1,46. Al cierre del balance de 2001 este ratio era de 1,5.

El endeudamiento de la papelera argentina (definido como el total del pasivo en relación al patrimonio neto) cerró en noviembre de 2001 en 0,986. Esto implicó una leve mejora frente al cierre del balance de mayo de 2001, cuando éste se había situado en 1.
Las ganancias netas en el semestre mayo-noviembre de 2001, en tanto, fueron de $ 2,5 millones.

El balance de mayo-noviembre de 2000 había cerrado en poco más de 1 millón de pesos argentinos.